Palabras de luz…fragmentos literarios que se muestran de distinta manera durante la visita.
Fotos: M. L. Figueroa
Museu da Língua Portuguesa
Ubicación: Estação da Luz, Sao Paulo
Bem vindo
El barrio del Buen Retiro se ha vuelto aún más interesante dentro del circuito museal de la ciudad de Sao Paulo, dimensión paralela y repleta de belleza de una ciudad tristemente famosa por su quehacer desmedido y la sobrepoblación. El nuevo vecino es posiblemente uno de los museos más originales que se puedan visitar en la actualidad. Apuesta por una fresca visión para abordar por fin una cuestión difícil: el mentado patrimonio inmaterial.
Instalado el año 2006 en la Estação da Luz, componente de un conjunto ferroviario que merece un comentario aparte, el Museu da Língua Portuguesa despegó con viento a favor. Luego de la reconversión del edificio, se abrieron las puertas de este espacio cultural que provoca un efecto de entusiasmo inmediato, ante la evidencia del rol gravitante que tiene el idioma en la sociedad brasilera. Aunque no es mi idioma materno, poco a poco y también por culpa de esta visita, lo descubrí como imprescindible. El museo ha sido un éxito de visitas desde su primer día y sigue en el mismo trote durante el 2008. Daban ganas de embarcarse con los muchos grupos de niños y adolescentes con cara de contentos e increíblemente entretenidos.
El concepto museográfico, original del creador Ralph Appelbaum, es una inteligente aplicación de nuevas tecnologías para la representación de asuntos tan delicados como la poesía, o la palabra como valor patrimonial, o la integración entre las lenguas amazónicas y el recién llegado idioma europeo. Una lección ilustrada de historicismo lingüístico ligado a la identidad de un país y su gente. Un intento de explicación de las raíces y costumbres, nuevas y heredadas, a través de los sentidos. Cada unidad temática del museo está desarrollada a partir de la tesis de un lingüista y esto se nota en la respuesta que las personas vamos teniendo para con esta entrega. El cincuenta por ciento de la exhibición es transitoria y cuando estuve ahí en Septiembre pasado estaba operando la monográfica sobre el escritor Machado de Asis y a una le parecía conocerlo de toda la vida.
Gran calidad artística en las producciones visuales y fílmicas, tan sensibles como escuchar el canto de Monica Salmaso en la Praça da Língua o caminar por la Grande Galeria, con sus 106 metros lineales llenos del brasil cotidiano. Luego de visitar el museo conviene pasar por una paderia y agarrar fuerzas con un café con leche, para luego atacar la primera librería que se encuentre al paso. Será necesario llevarse algo de portugués para la casa.
Por: M.L. Figueroa
6 months ago • 0 notes
Museo de El Totoral
Ubicación: El Totoral, Cordillera de la Costa
Mi primera vez
Hace años me tocó presentar una charla acerca de la museología como disciplina, para encantar a un grupo de personas –más bien ilusionarlos, porque que se trababa de trabajadores de museos con misérrimos recursos- y me encontré exponiendo audazmente sobre el asunto del coleccionismo, que es para mi gusto lo más apasionante a tratar en este campo. Para no continuar promoviendo el museo europeo como la matriz de toda intención coleccionista del ser humano, partí mi charla con un salpicón de geografía y tiempo. Me valí de la presencia ancestral de los keeping places o casas de guarda en Nueva Zelanda para presentar lo que me parece aún el impulso más noble del afán coleccionista y a la vez el más sincero: reservar un lugar para que contenga un conjunto de cosas que nos es importante hoy, lo que más nos gusta o también lo que nos guardaron quienes estuvieron justo antes. Puede ser que esta descripción venga a ser un poco tosca, pero estoy segura de que podrán imaginar las múltiples dimensiones valóricas, representativas y cósmicas que estoy descartando para simplificar y poder trasmitirles que, sencillamente, toda comunidad puede llegar a instalar algo similar. Sólo que en nuestro país se llamará museo.
Esta pasada semana tuve muchas “experiencias patrimoniales”, poniendo también a la fe a formar parte del patrimonio. Después de habernos acalorado un poco de más mirando una misa de campo, cuequera, en la Iglesia colonial de la localidad de El Totoral -prefiero la palabra pueblo, pero le tengo miedo a las sensibilidades-, pasamos a visitar el museo local como corresponde a todo turista accidental. Y ahí estaba, sucediendo sin advertencias y sin presentaciones, mi primera visita a una casa de guarda. Se podría creer que a raíz de mi trabajo con la red de museos chilenos me hubiera encontrado con una antes en la vida, pero no es así. He entrado a lindos y aguerridos pequeños museos en nuestro país, pero nunca dejó de haber un sentido de temible guión detrás de todos esos tocadiscos, reclinatorios, puntas de lanza, romanas, pañitos de crochet, fotos, conchas, monedas, clavijas, arados y jarros pato. Alguien siempre quiere explicarle a uno porqué tuvo a bien reunir un montón de objetos para presentarlos dentro de un recinto rectangular, con ventanas y puerta. A esta altura se debe saber ya que lo trascendental es lo que a uno le pasa en la puerta, de entrada y de salida.
No pregunten lo obvio, por supuesto que vale la pena. Como iba yo acompañada de gente de esos pagos no se necesitó mucha explicación. Además, para eso están los libros.
Por: M.L. Figueroa
6 months ago • 0 notes
MALBA, Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires
Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires, Fundación Constantini
Locación: Barrio Palermo, Buenos Aires
www.malba.org.ar
Para quienes circulamos por la vida acompañados en alguna medida por el arte, sea como oficio, afición o consuelo, los museos dedicados a las artes visuales ofician, en pocas letras, como un templo. Por esto celebramos su existencia y nos mantenemos atentos a los avatares que puedan llegar a afectar la supervivencia de estos espacios sagrados, los que, a medida que ascendemos como feligreses, nos facilitan momentos de contemplación y mística. La ciudad de Buenos Aires está poblada de espacios de artes visuales y sus museos más fuertes han sido históricamente aquellos consagrados al arte, en cualquiera de sus expresiones. En este escenario fértil pudo forjarse un proyecto único y eficiente como es el MALBA.
La primera vez que lo visité, vague ilógicamente por las galerías, como siempre me pasa en mi primera vez con un museo de arte: ahí no hago caso de instrucciones ni mapas, todo muy poco profesional de mi parte. Pero en un momento le descubro la mano y me dejo llevar por alguna intención curatorial, en este caso, hace un par de años, ante una puesta en escena inspiradísima de la obra del cineasta brasilero Glauber Rocha, que incluía proyecciones en sala y fotografía del artista en filmación.
Desde que empecé a visitarlo, MALBA me ha hecho muy feliz y me sirve siempre como linda despedida de la ciudad de mis amores, lo dejo para el final. Son dos cosas las que más me gustan del MALBA y como no soy especialista en arte estoy contenta de poder celebrarlas sin que alguien tenga ganas de polemizar conmigo: las grandes retrospectivas y las colectivas de artistas jóvenes. Me encanta que un museo capaz de presentar una retrospectiva de gente de la talla de Xul Solar, orientándolas a un enfoque educativo, comprehensivo y reflexivo de su obra, se la juegue por dejar entrar con potencia y profesionalismo a nuevos cuestionadores del arte y la vida. ¿Será porque se toman en serio su vocación de museo?
El MALBA tiene una tienda “design”, una librería cara y una cafetería súper chic, tampoco la entrada es muy barata. Pero da lo mismo, porque lo quien lo visita se encanta y vuelve. Lo mismo que a Buenos Aires.
Por: M.L. Figueroa 1 year ago • 0 notes
Una vista de los arcos, al interior de uno de los galpones mayores de la antigua fábrica textil.
Foto: M.L. Figueroa
Museo de la Ciéncia i de la Tecnica
Museo de la Ciencia y la Tecnica de Cataluña
Locación: Terrasa
Una antigua fábrica textil da cabida a múltiples exhibiciones permanentes y temporales del Museo de la Ciencia y la Técnica, célebre en todo el país como la primera iniciativa potente de valoración de la historia industrial y social. Un ala del museo esta orientada a la historia de la humanidad y la tecnología, desde el nacimiento de la ciencia a la revolución industrial. Hay también una importante sección sobre el funcionamiento de la antigua fábrica textil, con telares y descripción de los procesos. Las exhibiciones temporales desarrollan temas de tecnología del abastecimiento, trasportes y otros. La fábrica es un ejemplo impresionante de arquitectura industrial, por sus complejas y admirables techumbres y arcos, que bien vale la visita -media hora en tren desde Barcelona-. La museografía ha explotado positivamente estos valores del inmueble, aprovechando la entrada de luz natural y valorizando en todo momento la identidad original de los galpones. Entre los servicios del museo, se están adaptando salas para encuentros, una biblioteca especializada, una excelente cafetería, una tienda, en fin.
El museo se expande actualmente hacia otros edificios aledaños, para crecer en contenidos y fortalecer su posición como entidad especializada.
Y, por supuesto, eso no es todo.
Siendo la región de Cataluña un territorio destacado por su patrimonio industrial, se promueve un circuito del patrimonio industrial además del Museo de Ciencia y Técnica, dirigido por Eusebi Casanelles, Presidente del Comité Internacional para el Patrimonio Industrial, TICCIH. Este último ha sido el propulsor de políticas y acciones para la preservación del patrimonio industrial en Cataluña y el mundo, lo que le vale el reconocimiento internacional como gestor y precursor.
A partir de su trabajo con el Museo, Casanelles consiguió entusiasmar a las autoridades y organizar a los museos industriales de sitio de la región, hacia la formación de un circuito completo y variado sobre su historia industrial y por supuesto, sus vestigios en tanto edificaciones.
Para conocer este Sistema de Museos por medio del buscador en línea, ingresar a www.mnactec.cat/patrimoni_industrial.php?idioma=1
Por: M.L. Figueroa
1 year ago • 0 notesJoods Historisch Museum
Museo Histórico Judío de Ámsterdam
Locación: Barrio de Waterlooplein
Evolución
Una visita reciente al Museo Histórico Judío de Ámsterdam, uno de los mejores museos que conozco, me otorgó nuevas imágenes en relación a la presentación de colecciones históricas.
Dejando primero en claro que no se trata de un museo del Holocausto, aunque el tema ocupa un capítulo del guión, este espacio se destina a la historia de la comunidad judía en los Países Bajos: su influencia, su tradición y los grandes personajes que marcaron carácter y presencia. Estamos hablando de la más antigua y consolidada colonia judía de Europa, lo que viene a explicar la crueldad con que el ejército Nazi asoló a esta nación, destruyendo sus ciudades y arrasando con su economía de manera tan vehemente.
El Museo se aloja en la Gran Sinagoga de Ámsterdam, conectándola con la Nueva Sinagoga –no olvidarse de cruzar la calle y visitar otra maravilla más, la Sinagoga Portuguesa- en un fluido circular de temas y jamás perdiendo de vista la arquitectura privilegiada de ambos templos.
La presentación actual es una verdadera lección sobre escenografía, interpretación y transmisión. Se ve que los museos holandeses han mantenido su individualidad, han evolucionado hasta alcanzar un nivel más profundo de comunicación, a expresar la particularidad y el simbolismo de su colección en todo momento.
La exhibición transitoria acerca del talento de Sarah Bernhardt está marcada por un retorno a la pureza en la creación del lenguaje museográfico. La serie de fotografías y objetos fetiche, como uno de sus mínimos corsets, articulan un conjunto de claves visuales que describen una atmósfera personal para esta artista única en su época. Al objeto se lo presenta en su individualidad dentro del espacio, haciendo notar los esfuerzos de la curaduría, con un menor número de piezas expuestas, sino en las disposiciones adecuadas.
La tienda del Museo inspira a gastar y mucho, todo aliñado por una atención casi personalizada de los guardias-anfitriones/as ya mayorcitos que la hacen sentir a una como si fuera Sarah en persona. El barrio es un clásico, donde se encuentran algunos de los coffee shop más tradicionales de la ciudad… “so to speak”.
Por: M.L. Figueroa
1 year ago • 0 notes