April 26, 2009

Museu da Língua Portuguesa

Ubicación: Estação da Luz, Sao Paulo


Bem vindo

El barrio del Buen Retiro se ha vuelto aún más interesante dentro del circuito museal de la ciudad de Sao Paulo, dimensión paralela y repleta de belleza de una ciudad tristemente famosa por su quehacer desmedido y la sobrepoblación. El nuevo vecino es posiblemente uno de los museos más originales que se puedan visitar en la actualidad. Apuesta por una fresca visión para abordar por fin una cuestión difícil: el mentado patrimonio inmaterial.

Instalado el año 2006 en la Estação da Luz, componente de un conjunto ferroviario que merece un comentario aparte, el Museu da Língua Portuguesa despegó con viento a favor. Luego de la reconversión del edificio, se abrieron las puertas de este espacio cultural que provoca un efecto de entusiasmo inmediato, ante la evidencia del rol gravitante que tiene el idioma en la sociedad brasilera. Aunque no es mi idioma materno, poco a poco y también por culpa de esta visita, lo descubrí como imprescindible. El museo ha sido un éxito de visitas desde su primer día y sigue en el mismo trote durante el 2008. Daban ganas de embarcarse con los muchos grupos de niños y adolescentes con cara de contentos e increíblemente entretenidos.

El concepto museográfico, original del creador Ralph Appelbaum, es una inteligente aplicación de nuevas tecnologías para la representación de asuntos tan delicados como la poesía, o la palabra como valor patrimonial, o la integración entre las lenguas amazónicas y el recién llegado idioma europeo. Una lección ilustrada de historicismo lingüístico ligado a la identidad de un país y su gente. Un intento de explicación de las raíces y costumbres, nuevas y heredadas, a través de los sentidos. Cada unidad temática del museo está desarrollada a partir de la tesis de un lingüista y esto se nota en la respuesta que las personas vamos teniendo para con esta entrega. El cincuenta por ciento de la exhibición es transitoria y cuando estuve ahí en Septiembre pasado estaba operando la monográfica sobre el escritor Machado de Asis y a una le parecía conocerlo de toda la vida.

Gran calidad artística en las producciones visuales y fílmicas, tan sensibles como escuchar el canto de Monica Salmaso en la Praça da Língua o caminar por la Grande Galeria, con sus 106 metros lineales llenos del brasil cotidiano. Luego de visitar el museo conviene pasar por una paderia y agarrar fuerzas con un café con leche, para luego atacar la primera librería que se encuentre al paso. Será necesario llevarse algo de portugués para la casa.

Por: M.L. Figueroa